Un árbol que une dos mundos

Publicado en por B.A.I.



El ingrediente curativo fundamental de las flores del árbol de esquisúchil es la intercesión del Santo Hermano Pedro, afirman los oriundos de Vilaflor, Tenerife, España, quienes por medio de su alcaldía pidieron al microbiólogo guatemalteco Miguel Torres seis vástagos de esta reliquia viviente, para ser plantados al otro lado del océano, en la tierra natal de San Pedro de San José de Bethancourt.

En 1657, el primer santo centroamericano plantó esta especie en el jardín de El Calvario, en Antigua Guatemala. “Sus flores son muy apreciadas, y es por eso que la alcaldía de Tenerife se puso en contacto con Torres, para que él fuera personalmente quien llevara las plantas”, cuenta Damián Muratori, fraile franciscano y rector del santuario donde está el sepulcro del Santo Hermano Pedro.

Torres respondió de inmediato al llamado, no dudó ni un momento: “Lo hice en cumplimiento de la voluntad del Hermano Pedro”, asegura.

Los habitantes de esta localidad de las Islas Canarias manifiestan que para ellos es muy importante tener este árbol, al que se le atribuyen propiedades curativas y hasta milagrosas.

Sus retoños, serán plantados en diferentes partes de la isla, entre ellas frente a la iglesia del Lomo de Mena, donde se venera desde hace muchos años al Hermano Pedro.

Flores milagrosas

Este longevo y frondoso árbol ha sobrevivido 352 años y aún florece de manera abundante. Debido a que es tan antiguo, ha mutado y es el único ejemplar que produce flores dobles y rizadas.

Los creyentes de sus favores curativos esperan con paciencia, al pie del árbol, que haya un fuerte viento, para que caiga en sus manos aunque sea una flor.

A la flor del esquisúchil se le atribuyen propiedades medicinales. Usualmente se prepara una infusión con ellas.

Algunos textos médicos del siglo XVI la recomiendan porque da “al cuerpo robustez como gladiador; echan muy lejos el cansancio, sacuden el temor y dan bríos al corazón”. Otro texto afirmaba que “la flor, aplicada, calma el dolor de dientes; cura el empacho y las enfermedades del pecho; ayuda a la digestión, y si se mezcla a la bebida del cacahoatl perfuma el aliento”.

En la época contemporánea se ha estudiado que en Antigua Guatemala y pueblos vecinos, el esquisúchil se usa para calmar dolores, para enfermedades cardíacas y para problemas de presión arterial. Su uso como sedante también se conoce en Baja Verapaz, la capital, Escuintla y Chiquimula. En esta última localidad se usa además como colirio.

En todo caso, el ingrediente curativo fundamental es la fe en el Santo Hermano Pedro, la cual han heredado sus paisanos de Vilaflor, municipio de la Isla de Santa Cruz de Tenerife, en España.

Presentan libro

Las flores milagrosas y el árbol de esquisúchil ocupan un capítulo importante en un libro que fue presentado el 24 de abril, día del Santo Hermano Pedro, en España.

La obra también recoge numerosas curiosidades sobre su infancia, virtudes y obra, así como una descripción de cómo era Vilaflor en la época en que nació el santo, el 19 de marzo de 1626.

Sus autores, Francisco Delgado, Octavio Rodríguez, Miguel Torres, Pedro Pablo Pérez y Rafael Sánchez también describen a la familia del santo, sus antepasados, los motivos de su viaje a América, que lo llevó a Cuba, para después quedarse en Santiago de Guatemala, y otros aspectos relacionados con su labor en el país.

Fuente

www.prensalibre.com.gt

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